Me he hecho mayor, y con el inevitable desencanto de los
años he dejado de ser tan combativo con las luchas y la defensa de lo que me
importa. Se debe en parte por salud, porque el mundo está lleno de imbéciles,
y discutir con un imbécil resulta una pérdida de tiempo y de energía enorme, que
muchas veces termina con la rabia y la indignación propia frente a la orgullosa
ignorancia del contrario. No merece la pena.
Si me he animado hoy a realizar este artículo, ha sido por
varias razones:
Primero, porque dudo que en la blogosfera hoy haya muchos
artículos reivindicando la visibilidad (ojalá me equivoque), y eso pese a la
coletilla favorita de muchos diciendo que “está de moda”.
Segundo, porque la visibilidad siempre es importante porque
normaliza, pero la normalización tiene un grave problema, y es que no se
entiende. Cuando en la comunidad LGTBI hablamos de la normalización, el gran
público tiende a entender que es la propia comunidad quien es objeto de dicha
normalización. No es así. La normalización parte de la comunidad LGTBI y tiene
como objeto el resto de la sociedad. Dentro de la comunidad tenemos claro
nuestra normalidad en la diferencia, la visibilidad por la que luchamos es para
mostrar al resto que estamos ahí y merecemos que se nos tenga en cuenta; aunque
la realidad es que no se nos respeta. Ser diferente no es algo malo, no lo es
por nuestros hobbys, y desde luego no lo es por nuestra tendencia sexual, no merece
el desprecio ni el menosprecio de nadie, y su defensa debería ser algo aceptado
por la sociedad en su conjunto, pero supongo que eso sería en un mundo ideal.
Hoy he visto un vídeo del canal de youtube +2 de carisma (Para
quien no lo conozca, está especializado en juegos de rol, os lo dejo un enlace aquí). En dicho vídeo, Luis nos habla de cómo dicho hobby puede ayudar a la
visibilidad y la normalización de las personas LGTBI en un grupo de rol. Es un
video correcto, que enumera unas cuantas virtudes, da algunos consejos, y no
entra en polémicas, pero sí ha levantado polémica en sus comentarios, por supuesto,
porque sigue existiendo un tipo de persona que necesita defender lo de siempre.
Posiblemente esta defensa se haga sin maldad, y es más producto de la
ignorancia, pero sigue resultando por un lado ridícula por innecesaria, y por
otro perjudicial para las defensas del colectivo en este caso, o de cualquier
reivindicación de una minoría en general.
Parece que incluir personajes LGTBI en una historia es mucho
más complicado que hacerlo con una entidad extraplanar, y suele tildarse de
innecesario, pero no lo es, porque el rol nos permite vehicular ideas distintas,
hacernos reflexionar, abrirnos a cosas que sencillamente no habíamos pensado
con anterioridad. Querer mantener el rol o cualquier juego al margen de las
problemáticas sociales del mundo real es sencillamente imposible, primero porque
se encuentran en ellos desde el principio y es imposible crear un contexto (sea
cual sea) sin su coherencia social; y segundo porque defender ese conservadurismo
de lo de siempre sólo implica que ciertas problemáticas sean invisibilizadas.
En la comunidad siempre se nos llena la boca con las
virtudes del rol, y creo que lo mejor que nos aporta es ponerse en los zapatos
de un alter ego y dejarnos actuar como tal en el contexto que sea, ¿no sería
magnífico que dicha actividad ayudara a tener mayor empatía con los que no son
como uno?
Feliz Orgullo.
Pues me alegra ver que aparece en la blogosfera. Comparto tu reflexión.
ResponderEliminarHe dejado pasar un poco el chaparrón porque no quiero réplicas autojustificadas y estrechas de miras.
A veces me sorprendo d vivir en 2019 y ver/leer/escuchar según que cosas.
Un abrazo
Muchas gracias por comentar, señor Serviorco. Sí, sorprende mucho leer o escuchar según qué cosas, y en cierta manera, lo peor es esa necesidad de justificarse que sienten algunos, completamente cegados por sus narices. En fin, poco a poco, supongo.
EliminarUn abrazo!