domingo, 14 de julio de 2019

[Relato 40K] Munro III: Relámpago solar


En anteriores capítulos...


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Dejaron la puerta abierta, y todos aquellos ilusos pasaron a sentarse en torno al joven rubio con cara de ángel, estaban muy seguros de sí mismos, pero él sonreía con fingido nerviosismo. Desde su posición, el chico podía ver un largo pasillo tras el umbral. Las lámparas vibraron ligeramente, aumentando y disminuyendo la tensión. Ciro entendió ese mensaje y cambio la expresión, pero a sus “captores” no les gustó aquella repentida seguridad en su rostro.

–No los dirás todo, guapito –había escupido uno de ello.

En ese momento, la luz desapareció en toda la nave. Los piratas se pusieron nerviosos, se levantaron, se insultaron, cargaron sus armas. Las lucecitas de los implantes y de los cargadores brillaron aquí y allá, pero tampoco tuvieron tiempo de encender una linterna o un globo de luz. El eco de unos pasos tranquilos al fondo del pasillo les hizo guardar silencio y escuchar. Apuntaron y el sonido se detuvo, dos largas líneas se desenroscaron con un chisporroteo eléctrico que Ciro conocía muy bien. La punta de aquellas cosas flexibles tocó el suelo, y dejó la marca característica de las armas de energía.

–¿Pero… qué? –esa pregunta fue todo lo que el bruto que la había escupido fue capaz de imaginar.

–Líbranos de los relámpagos y la tempestad –susurró una voz femenina desde el fondo de aquel pasillo, y con esas palabras sus pasos resonaron otra vez, ahora apagados por el estridente chirrido de sus armas arrastrándose por el suelo.

Los piratas dispararon, pero las líneas de luz eléctrica se combaron en al aire formando un dibujo a enorme velocidad. Por encima del estruendo de los disparos y el crujido de los electrolátigos, la voz volvió a escucharse claramente

»De la peste –casi había llegado a la sala. El más inteligente se lanzó contra la puerta y la cerró de golpe.

Hubo un segundo de tensión, de silencio, alguna risa nerviosa y algunos jadeos. Luego, tras un zumbido extraño, como el de una bobina adquiriendo gran velocidad, la puerta de acero se deshizo en varios trozos con sus bordes incandescentes.

Ciro se echó hacia atrás, el primer restallido de los látigos cortó al capitán a la mitad.

»Del engaño –continuó la mujer antes de ejecutar otro golpe mortal.

»De la tentación –una finta, una patada a otro de los que se habían acercado demasiado.

»De la guerra –un látigo se enroscó en torno al cuello del último de los miembros de la tripulación, a tan solo un palmo de la cara de Ciro, quien no pudo evitar ver cómo los ojos se fundían antes de que la mujer diera un último tirón a su arma y la cabeza se desprendiera de los hombros.

»Imperator, líbranos.

La luz volvió a la sala. La mujer desactivó los electrolátigos y tendió una mano a Ciro para ayudarle a levantarse. El interrogador la aceptó:

–Vaya entrada, Helena.

–Hermana Helena –le corrigió con una mirada fiera.

–Claro, hermana. ¿Y los demás?

–Ha sido un ataque coordinado. La nave es nuestra –hizo una pausa para enrollar los látigos mientras sus labios formaban una oración al Emperador–. Buena idea la de hacerte apresar, ha sido una magnífica distracción.

Ciro fingió una pequeña reverencia, pero evitó mirar hacia el suelo de la habitación, no quería vomitar, no delante de la sororita.

                                                                                   ***

Horas después, los servidores ya se habían ocupado de la limpieza. El séquito de Munro estaba reunido en la sala de mapas. Menarius, elevado sobre sus servobrazos, manipulaba los cogitadores empotrados en uno de los muros; mientras, Verio comprobaba los planos de la nave en el proyector holográfico.

La inquisidora entró en compañía de Lev, habían realizado una primera selección de la tripulación y ninguno parecía de muy buen humor. La mujer echó un vistazo al resto de los allí reunidos, se pasó la mano por la frente, e hizo una pausa para respirar profundamente antes de centrarse en otro tema:

–¿Qué sabemos?

Menarius se adelantó, descendiendo desde su posición. El resto del grupo se acercó a la mesa holográfica:

–Los piratas robaron la corbeta hace doce años.



–Pero su historia es más antigua –interrumpió el sabio Verio, haciendo brillar un montón de datos en la mesa– perteneció a la comerciante independiente Selani Trana, quien desapareció en el segmentus obscurus hace cuatro siglos. No hay confirmación de su muerte. He encontrado veintitrés identificaciones distintas desde entonces.

–El espíritu máquina no está de acuerdo con eso.

–No, claro que no –Munro miró al sabio y al magos, sus pequeñas disputas siempre resultaban divertidas– ¿Cuál era su nombre original?

–Relámpago solar, inquisidora –se apresuró Verio.

Munro asintió:

–Relámpago solar, pues.

Un gruñido de tuberías y hierro crujió en toda la estancia en ese momento. Aunque no dijo nada, Menarius sonrió.

–Ya tenemos transporte –participó Lev–. ¿Queréis decirnos de una vez dónde debemos ir con tanta prisa?

Munro miró a Menarius instintivamente. Uno de los servobrazos del magos cerró la puerta de la estancia con poco cuidado. Tras el golpe, se hizo el silencio. La mujer tecleó unas coordenadas en la mesa y ante ellos se proyectó un planeta sin lunas. La información era escasa. Parecía un mundo agrario más.

–¿Colcha? –Preguntó Ciro– ¿No fue allí dónde…?

–Sí –le cortó Menarius– Fue allí.

–¿Por qué vamos allí?

–Porque no sabemos qué es el artefacto que encontramos en OM.27.7. –prosiguió la inquisidora– Y necesitamos respuestas. Hemos contactado con un viejo aliado, y está dispuesto a echarle un ojo

La hermana sororita cambió de posición, haciendo que su servoarmadura realizase varios pequeños ruiditos de reajuste. La mujer tenía un don para oler cualquier mínima traza de herejía en el aire:

–¿Un viejo aliado?

–Sí, su ayuda fue crítica en Colcha. Le debemos la vida, Menarius, yo misma, y…

–Y Ella. –adivinó Ciro sin esconder su frustración.

–Sí. Ella también estaba allí.

–¿Y quién es ese aliado? –insistió Helena, con los ojos fijos en la inquisidora.

La política de la inquisidora con su séquito siempre había sido la misma, practicaba una honestidad total con ellos, con matices, claro, y manejando los tiempos a su antojo, pero se alejaba tanto como podía de las manipulaciones que ella tuvo soportar en su día.

–Un vidente eldar renegado –dijo sencillamente.

–¡Domine, líbranos! –musitó Helena dando un paso atrás.

Ciro, sin embargo, soltó una carcajada:

–Menarius y vos tenéis muchos secretos, maestra.

La inquisidora fulminó a su pupilo con la mirada, el interrogador enmudeció y se apartó un par de pasos de ellos.

–El emperador sigue guiando mis pasos, hermana Helena –respondió muy seria la inquisidora–. El vidente tiene un poder que nosotros no. Sí, es un Xeno, pero en el pasado nos ayudó cuando otros no lo hicieron.

–Hasta Guilliman confía en ellos –mencionó Ciro entre dientes; aunque Helena no apreció la puntualización, pues sus manos se fueron directamente a los electrolátigos.

–¡Blasfemo!

–Eso no es técnicamente correcto, Ciro –puntualizó Menarius–, pero…

La discusión de unos y otros puntos de vista sobre si los eldars eran dignos de confianza o no se prolongó todavía varios minutos en una algarabía de todos contra todos, y sólo la interrumpió unos golpes en la puerta de la sala. Guardaron silencio de repente, y Menarius abrió de un tirón poco sutil, asustando a la joven en el pasillo, que estaba pálida y parecía malnutrida. La chica se encontró con todas aquellas caras fijas en ella, y sin saber a quién debía dirigirse en el grupo, obedeció a sus instintos y sencillamente se arrodilló ante todos. Munro chascó la lengua, contrariada:

–Levántate, niña. ¿Quién eres tú? Lev, ayúdala.

El vostroyano obedeció, la joven se irguió, si bien visiblemente acobardada al recibir tanta atención.

–Su tripulación me ha… –dudó– me ha liberado, señora. Soy Deméter Laori, de la casa Laori.

–¡Ah! La casa Laori tenía buena reputación entre los navegantes del sector –mencionó Verio, siempre contento de mencionar un dato que nadie conocía–. Al menos hasta hace cinco décadas.

La chica asintió:

–Yo... –hizo una pausa– soy la última de mi casa.

–¿Y cómo has terminado con los piratas, criatura? –Munro se acercó a ella, hizo que levantara la cabeza con un suave gesto de la mano enguantada, la chica tenía los ojos verdes, y tapaba su frente con una tela bordada con hilo de oro que, sin duda, había visto días mejores.

–El capitán me compró hace… creo que hace tres años.

–Ya –la inquisidora se volvió hacia la sororita, que se limitó a asentir con seriedad. Tras el gesto, Munro le dedicó una sonrisa a la navegante–. Bien. Por la gracia del Emperador, yo te libero, niña. Resulta que la nave ahora me pertenece, soy la inquisidora Agnes Munro y solicito tus servicios. ¿Estás dispuesta a servir al Emperador, y a mí en su nombre?

Deméter bajó de nuevo la mirada, quizá agobiada por aquel torrente de información, o quizá meditando sus posibilidades. Espió las caras del resto, y se detuvo en la más agradable, la de Ciro, quien le dedicó la sonrisa más confortante que ella podía recordar en aquellos tres años.

–Cuidaremos de ti, Deméter –dijo el interrogador.

Ella volvió la mirada hacia la inquisidora, colocó la espalda muy recta, y realizó una reverencia más elegante de lo esperado en una mujer de apariencia tan frágil.

–Será para mí un honor –dijo, y en sus ojos asustados brilló algo más, que hizo sonreír de nuevo a la inquisidora– ¿Cuál es el destino, señora?

–Colcha –afirmó–. Dime, Deméter, ¿qué piensas de los Eldars?

Esta vez la chica no miró a nadie en busca de una pista, simplemente se tomó un momento para pensar la respuesta:

–Pueden ser útiles, señora.

Aquello hizo sonreír aún más a Munro, que se volvió hacia su séquito con un brillo de triunfo en la mirada:

–Pueden ser útiles –repitió.


domingo, 30 de junio de 2019

[Escalada 2019] Junio


Mes agridulce. Mi heroico intento por salir de los números rojos iba viendo en popa a mediados de mes; sin embargo, un esguince traidor dio al trate mis brillantes planes de gloria. Con todo, el mes no ha estado mal. Ahí va:



Iniciativa Nexus-1:

Mi ejército del Mechanicus suma la guardia magma del general Grievous, cinco sicarians rustalkers comandados por un prínceps modelado a semejanza del personaje de Star Wars. El general era uno de mis favoritos de la franquicia, y quería incorporarlo de algún modo a mi ejército de cyborgs. Recoloqué el cuerpo, añadí masilla y los dos nuevos brazos, (sacados de la caja de restos, brazos de esqueletos antiguos de GW). La capa está modelada con más masilla. Y las orejas con trozos recortados de algún casco que encontré por ahí.



Sobre la escuadra en general, decir que adquirí diez de estos a precio de cinco por un sitio de segunda mano. Estaban montados e imprimados en color metalizado. Ha sido un suplicio pintarlas, mira que me gustan, pero he detestado la imprimación con cada pincelada, el montaje no me ha ayudado nada, amén de que les he realizado algunos cambios en postura que también me hizo acordarme de todos los santos del Mechanicus. Para más inri, armadura blanca, que me ha dado ganas de llorar en alguna ocasión. Con las peanas estoy contento, eso sí.



Blackstone Fortress

Por un lado, tenemos a los marines espaciales del caos. Quería probar la manera rápida de pintar armaduras negras, es decir, imprimar en negro y pincel seco de gris oscuro y luego menos oscuro. Rojo para las telas, dorados o cobre para los detalles, granadas, cinturones, etc. de otros colores. Tintas, luces, y p’ácasa. En mano tienen mejor pinta que en estas terribles fotografías.
Por otro lado, tenemos a tres de los aventureros de mis jugadores:



Pious Vorne (A.K.A. La loca del mechero): Me encanta este personaje, y en mesa es la leche. Quería probar una técnica de cuero aparecida en la white dwarf de diciembre 2018, para aparentar cuero desgastado. Y la verdad es que estoy contento con el resultado. La armadura negra la hice de la misma manera que con los marines, y aunque no se vea, quedó bien, hacedme caso. Para el lanzallamas/motosierra, nada especial salvo las líneas de atención negras y amarillas (si tienen nombre y alguien lo sabe, que se manifieste) Para el fuego, mucho jugar con colores, y creo que quedó bien. Añadí un poco de óxido aquí y allá. Y la cabeza calva me gusta cómo quedó, aunque no se aprecia nada en esta fotografía. Tampoco se aprecia el faldón por delante, una pena, pero no me da para más la vida. Oh, tiene los ojos verdes.



Espern Locarno: El navegante, me encanta la miniatura, y como veis, me encanta complicarme la vida con blancos, pero me gusta el aspecto sucio de lienzo usado, y también los colores me gustan, fuera del esquema original. Estoy especialmente contento con la estola de pergamino. Además, la mini tiene algunos detallitos que no se aprecian, como la bola del bastón, pero ya haré unas buenas fotografías cuando termine las peanas.



Dahyak Grekh, el kroot del grupo: También es una miniatura preciosa, y estoy muy contento con el resultado, salvo que, viendo las fotos, he decidido añadirle algunas luces a la piel. Tiene muchísimos detalles, y estoy contento cómo los he tratado todos, desde las pociones, hasta los anillos de las púas del pelo, pasando por las pulseras. Estoy muy orgulloso con esta miniatura, la verdad.



OBJETIVOS:

  • Blackstone fortress: 17/44 Cinco nuevas minis añadidas en junio.
  • Iniciativa Nexus-1: 16/23 Grievous y su guardia suman cinco minis al ejército de Marte.
  • Ejército enano: 4/15 Nada nuevo en junio.
  • The winter is coming: 9/9 [Objetivo cumplido y cerrado]
  • Libre albedrío: 4/9 Nada nuevo en junio.


RECUENTO TOTAL: 50/120 Cumplir he cumplido con las diez miniaturas por mes, pero dado que aún debo diez miniaturas del mes pasado, seguimos en números rojos. Espero que en abril la guardia renegada de Blackstone fortress me ayude a volver a los queridos números verdes.

Y esto es todo, amigos. ¿Qué os parece? ¿Consejos? ¿Alguna miniatura os gusta especialmente? ¿Cómo os ha ido a vosotros el mes?

viernes, 28 de junio de 2019

Orgullo


Me he hecho mayor, y con el inevitable desencanto de los años he dejado de ser tan combativo con las luchas y la defensa de lo que me importa. Se debe en parte por salud, porque el mundo está lleno de imbéciles, y discutir con un imbécil resulta una pérdida de tiempo y de energía enorme, que muchas veces termina con la rabia y la indignación propia frente a la orgullosa ignorancia del contrario. No merece la pena.

Si me he animado hoy a realizar este artículo, ha sido por varias razones:

Primero, porque dudo que en la blogosfera hoy haya muchos artículos reivindicando la visibilidad (ojalá me equivoque), y eso pese a la coletilla favorita de muchos diciendo que “está de moda”.

Segundo, porque la visibilidad siempre es importante porque normaliza, pero la normalización tiene un grave problema, y es que no se entiende. Cuando en la comunidad LGTBI hablamos de la normalización, el gran público tiende a entender que es la propia comunidad quien es objeto de dicha normalización. No es así. La normalización parte de la comunidad LGTBI y tiene como objeto el resto de la sociedad. Dentro de la comunidad tenemos claro nuestra normalidad en la diferencia, la visibilidad por la que luchamos es para mostrar al resto que estamos ahí y merecemos que se nos tenga en cuenta; aunque la realidad es que no se nos respeta. Ser diferente no es algo malo, no lo es por nuestros hobbys, y desde luego no lo es por nuestra tendencia sexual, no merece el desprecio ni el menosprecio de nadie, y su defensa debería ser algo aceptado por la sociedad en su conjunto, pero supongo que eso sería en un mundo ideal.

Hoy he visto un vídeo del canal de youtube +2 de carisma (Para quien no lo conozca, está especializado en juegos de rol, os lo dejo un enlace aquí). En dicho vídeo, Luis nos habla de cómo dicho hobby puede ayudar a la visibilidad y la normalización de las personas LGTBI en un grupo de rol. Es un video correcto, que enumera unas cuantas virtudes, da algunos consejos, y no entra en polémicas, pero sí ha levantado polémica en sus comentarios, por supuesto, porque sigue existiendo un tipo de persona que necesita defender lo de siempre. Posiblemente esta defensa se haga sin maldad, y es más producto de la ignorancia, pero sigue resultando por un lado ridícula por innecesaria, y por otro perjudicial para las defensas del colectivo en este caso, o de cualquier reivindicación de una minoría en general.

Parece que incluir personajes LGTBI en una historia es mucho más complicado que hacerlo con una entidad extraplanar, y suele tildarse de innecesario, pero no lo es, porque el rol nos permite vehicular ideas distintas, hacernos reflexionar, abrirnos a cosas que sencillamente no habíamos pensado con anterioridad. Querer mantener el rol o cualquier juego al margen de las problemáticas sociales del mundo real es sencillamente imposible, primero porque se encuentran en ellos desde el principio y es imposible crear un contexto (sea cual sea) sin su coherencia social; y segundo porque defender ese conservadurismo de lo de siempre sólo implica que ciertas problemáticas sean invisibilizadas.

En la comunidad siempre se nos llena la boca con las virtudes del rol, y creo que lo mejor que nos aporta es ponerse en los zapatos de un alter ego y dejarnos actuar como tal en el contexto que sea, ¿no sería magnífico que dicha actividad ayudara a tener mayor empatía con los que no son como uno?

Feliz Orgullo.