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miércoles, 27 de febrero de 2019

[Escalada 2019] Febrero


Febrero comenzó muy bien. La escalada colaborativa de ‘Elpeón y el rey’ me hizo sudar, sobre todo las primeras semanas al coincidir con mi propia escalada, pero me dejó febrero casi cerrado al terminar con nueve miniaturas listas para sumarse también al mes.

Ya, tengo que recoger, pero es que aproveché que hoy había salido el sol. Y no pretendía que se viera tanto todo...


The winter is coming:

De los Primeros nacidos vostroyanos no voy a decir nada más. Os recomiendo pasaros por las distintas entradas dedicadas a ellos aquí:





Libre albedrío:

El cocinero halfling tiene más historia. Se trata de una miniatura de Willy miniatures que me tocó en un sorteo realizado por Álvaro, del blog Casa Dorkaraz, hace ya un tiempecillo. En los últimos tiempos se ha ausentado de la blogosfera, pero os invito a echar un ojo al blog, sobre todo a la sección de “el gimnasio de Workshop”. Pensé en usarlo como Boticario para mi banda de enanos en Frostgrave, pero al final nunca ha sido una opción que haya tenido en cuenta para hacer listas y fui dejando pasar el tiempo. No me apasiona el resultado final, si bien la foto de la izquierda es horrible y la mini no quedó tan mal como parece ahí. Es un bonito modelo al que no he sabido hacer justicia, qué se le va a hacer. Del pintado no hay nada especial que contar: colores base, algunas tintas, y luego luces. Lo que veis es lo que hay. La peana de baldosas le moldee con masilla que me sobraba cuando estaba a otras cosas.

Si conocéis Frostgrave, sabréis que una de las primeras minicampañas que salió fue “la caza del golem” “the hunt of golem” en el idioma madre, ya que no ha salido en español que yo sepa, pero estará incluida en el compendio de campañas futuras. La campaña gira en torno a tres escenarios en que las bandas deben perseguir a un golem de granito loco después de su confinamiento en el hielo durante milenios. Esta clase de goles eran colosales y los magos los utilizaban en la construcción de la ciudad. Yo quería representar esa enormidad, me vi inspirado y me puse a ello cuter en mano. Lo que veis es corcho, alambre, trocitos de plástico y cola blanca. Y… sí, me pasé un poco con el tamaño. ¡Pero ni tan mal! El pintado es muy sencillo. Apliqué un gris cálido de base, luego tinta negra a cubos, me pringué bien, dejé secar y luces. Las runas y los ojos los pinté en cobre para que destacara, pensé hacerles un efecto mágico, pero al final me gustó más así, sin que se sepa exactamente si es una estatua o un golem. Para la base utilicé una tapa de algún bote, las losas de cartón, aunque no se aprecia, el bicharraco está sobre un circulo de runas, y luego apliqué nieve. La verdad es que me gusta mucho el resultado desmesurado.

Merlín posa con el gigantón para que podais comparar.


Blackstone fortress:
A pesar de mi hype, no he podido ponerme tanto como me gustaría con la caja. Tras los Ur-ghuls, decidí pintar los spindle drones, los glóbulos blancos de la fortaleza. Quería seguir destacando el toque grim dark. Partí imprimando en plateado, apliqué tinta púrpura a “la cabeza”, luego con blanco muy diluido fui aplicando capas. Las patas las pinté de azul oscuro en la parte inferior y de color carne el resto para dejar ver como si fuese medio orgánico. Apliqué un pincel seco negro porque se supone que llevan milenios allí olvidados y por muy orgánico que tuvieran una parte, ya debería estar medio petrificado. Los cables los pinté rojos y verdes y no me molesté en subirles luces porque sencillamente no quería que destacaran. Con los ojos o lentes empecé con un violeta al que apliqué tinta purpura, luego una gota de malva y un puntito blanco en el centro. Estoy contento con el resultado.



OBJETIVOS:

  • Blackstone fortress: 8/44 Poco a poco. El domingo empiezo una campaña con amigos, por lo que en marzo espero pintar los personajes que elijan y algo más.
  • Iniciativa Nexus-1: 10/23 No hay avances desde enero. Bueno, sí los hay, pero masilla verde en mano y no están terminados. En marzo veréis cositas. Eso sí, tal y como temía, es posible que este objetivo crezca, 10 nuevos skitarii se han unido a la marea gris.
  • Ejército enano: 0/15 Seguimos estancados, me hubiera gustado darle un empujón este mes, pero no ha podido ser. Eso sí, he terminado casi todas las conversiones, así que ahora a pintar.
  • The winter is coming: 9/9 la escalada de ‘El peón y el rey’ se cerró con éxito, y me ha permitido igualmente cerrar febrero en positivo con la escuadra vostroyana. El objetivo está cumplido.
  • Libre albedrío: 2/9 Un halfling y un golem gigantesco (ironías de la vida) vienen a sumar las dos primeras miniaturas a este objetivo donde todo cabe.



RECUENTO TOTAL: 29/120 En total han sido 15 miniaturas pintadas este mes, superando las 10 necesarias para pasar en positivo, y con las 14 de enero estoy a una miniatura de poder estar un mes de brazos cruzados.

¿Qué os parece? ¿Cómo os ha ido el mes?

Con otro fondo hubiera quedado más épico, pero, qué se le va a hacer.


domingo, 10 de febrero de 2019

The Winter is coming IV y final – Escalada – ¡Por Vostroya!


[¡!] Aviso para navegantes (o Navis nobilite, como queráis): este es un post largo, pero dividido en cómodas secciones, tenéis un relato corto de un servidor, un resumen de la escalada, un par de comentarios sobre la pintura de los soldados y una suerte de tutorial para realizar peanas. Y además os lo pongo con títulos en negrita para que vayáis a lo que os gusta. ¿Alguien da más?


¡Por Vostroya!

Mislav podía escuchar el sonido de decenas de pesadas botas sobre las ruinas de la ciudad. No era un hombre sentimental, había pasado demasiados años combatiendo como para que pudiera despertarse en él la añoranza por lo perdido, por aquella ciudad que había llegado a amar. Mirara donde mirara, le resultaba imposible orientarse conforme a sus recuerdos, sencillamente las calles estaban irreconocibles. Fueron dos semanas de asedio, y una tercera de lucha urbana. Resistieron tanto como era humanamente posible, pero sus enemigos no eran humanos, eran astartes, una versión aberrante y retorcida de los ángeles del emperador, un mito oscuro reencarnado y recubierto de ceramita negra y dorada.

El fuego pesado enmudeció horas atrás, los herejes dejaron que el silencio recorriera aquel cementerio para hacerles saber lo evidente, sólo quedaban ellos. El sargento calculó que les quedaban algunos minutos, esta vez ni siquiera habían traído sus máquinas infernales, ya no había edificios que destruir, sólo montañas de escombros, y unos pocos muros semienterrados en la nieve.

Mislav se volvió hacia su regimiento, todos hombres disciplinados y valientes, dignos primeros nacidos de Vostroya, los últimos en mantenerse en pie.

-¡Soldados! -gritó, y las miradas de aquel puñado de hombre se clavaron en él, por un momento dejaron de escuchar las pisadas acercándose-. Ha llegado nuestra hora, pero somos hijos de Vostroya, somos fieles servidores del Emperador. Hoy nuestra fe y nuestro honor se pondrán a prueba una última vez. ¡Pero no daremos la espalda al Emperador! ¡No huiremos! Si este ha de ser nuestro final, haremos que rubriquen uno que resuene en el recuerdo del Imperio. ¡Por el Emperador! ¡Por Vostroya!



Para ver las entradas anteriores de esta escalada podéis hacer click aquí en el: plazo 1, plazo 2, y plazo 3. Os recuerdo, que esta pequeña escalada está dirigida por el Señor serviorco del blog ‘El peón y elrey’, a la que nos hemos apuntado 4 locos de los pinceles. ¡El cuarto plazo ha llegado! ¡El final de la escalada! ¿Los objetivos se han cumplido? Veamos…

Las últimas miniaturas:

De los plazos anteriores me quedaban los soldados del arma pesada y el sargento por pintar. Para los primeros seguí el esquema de la escuadra, pero para el sargento decidí optar por el esquema clásico, para así hacerle destacar por encima de los demás. No tiene mucho más que contar: sobre la imprimación en negro apliqué los colores base, luego tintas, luego colores base de nuevo, dar luces y hecho. Quizá por ser los últimos los he disfrutado un poco más, pero bueno, esas son mis apreciaciones, claro.




 Las peanas:

Después me puse con las peanas, quería currármelo un poco, decidí hacerlas como si se tratara de un terreno urbano muy castigado por la guerra.

  • Paso 1: corcho, plásticos varios, cola blanca y arena son los elementos para fraguar la base de la peana. Después de reflexionar un poco sobre la pose de cada miniatura improvisé con los materiales. Por ejemplo, con la peana del arma pesada, que es con la que más espacio tenía, quise mostrar eso, un hueco donde han buscado tener cobertura para protegerse un poco.

  • Paso 2: la parte de pintura, quería empezar por mostrar un terreno muy embarrado, de ahí que haya optado por un homogéneo color terroso que conseguí partiendo de Tau light ocre, seguido de un generoso lavado de tinta avellana diluida, seguido de un pincel seco de marrón cuero. Luego pegué las baldosas, que pinté a parte para no manchar el resto; en este caso, al igual que con las escaleras de la peana grande, partí de una base de azul oscuro, apliqué varias pasadas de pincel seco de tonos de gris, y finalicé con un lavado de gris claro muy muy diluido. También apliqué tinta strong tone en algunos puntos de la escalera, en las brechas que hice con el cuter y tal. Los detalles grises y blancos de la estatua derruida y de la columna de la peana del sargento no tienen más misterio. De la caja de bitz saqué esa lanza con trozo de tela y se la planté detrás al sargento para darle un poco más de prestancia.
  • Paso 3: Dependiendo del modelo de miniatura lo pegué o no antes de aplicar la nieve a las peanas. Para la nieve, la mezcla que usé en esta ocasión fue: una parte de nieve citadel por una de cola blanca de carpintero, dos gotas de barniz brillante y tres gotas de pintura blanca para fijar el color y evitar que amarillee en el futuro (en lo posible), bien mezclado hasta conseguir una sustancia cremosa, y luego repartido con generosidad.


Resultado final:

Finalizadas las peanas, retoqué las miniaturas allí donde el manoseo les había sacado los bordes metálicos (cuando uno se acostumbra al plástico, a veces se olvida de que no es lo mismo con metal). Apliqué algunas luces, corregí algunos detalles, et voilà: la última escuadra de los primeros nacidos Vostroyanos listos para enfrentarse a su cruel destino, es decir, la descatalogación.


Conclusiones de la escalada:

La verdad es que ha sido difícil. Hay que recordar, que al mismo tiempo que entré en esta escalada, yo seguía con la mía anual, y quería llegar a mis objetivos de enero sí o sí. Por suerte, he conseguido hacerlo todo, pero si hubiera sido más ambicioso no lo habría conseguido. Ha sido todo un reto, la verdad. Me ha costado encontrar tiempo para ponerme a pintar, para llegar con algo a cada plazo,  e incluso con este último, en el que iba algo más desahogado, las peanas me han llevado bastante tiempo y he estado retocando hasta hoy. Por suerte salió el sol y me permitió hacer la sesión de fotos prometida.

Sea como fuere, es cierto aquello de que lo que es difícil sienta mejor. Estoy muy contento con el resultado, son miniaturas muy agradecidas y muy divertidas de pintar, es una pena que las hayan descatalogado, y no parece que las vayan a renovar en breve (si es que algún día lo hacen). También estoy muy contento de haber participado en esta escalada con Toñuco (el miembro de la escalada sin eco en este nuestro inmaterium que es la blogosfera), Francisco Domene (del blog 'La escalada del caracol', muy recomendable, todo un profesional), y el propio Señor Serviorco, (que además de juntarnos a todos y hacer las recopilaciones al final de cada plazo, es alguien muy cercano y amable que comenta en cada post). Lo dicho, me lo he pasado muy bien con ellos, me ha hecho sentir parte de un grupo, y eso es lo grande de este hobby, que incluso a distancia nos “juntamos” con un proyecto conjunto y vamos viendo y comentando, dando consejo, y aprendiendo de los otros. Lo recomiendo mucho, y espero poder repetir en el futuro. ¡Ojalá para la próxima vez os apuntéis más!

No olvidéis pasaros mañana por 'El peón y el rey' para ver el recopilatorio de la escalada. Os dejo con algunas fotografías más.



El señor Serviorco quería ver a los Vostroyanos formando con mis skitarii. ¡Aquí están!



¡Por Vostroya!

lunes, 4 de febrero de 2019

The winter is coming III - Escalada


Ya hemos llegado al tercer plazo de esta pequeña escalada dirigida por el señor Serviorco del blog ‘El peón y el rey’. Podéis leer más sobre ella en el primer plazo y en el segundo plazo.

Al igual que en la anterior ocasión, he esperado hasta la mañana para sacar fotos por la luz, lo cual es un tanto relativo, ya que en esta ciudad el sol tiene el mal hábito de iluminar poco. Esta semana me ha resultado difícil dedicarle tiempo a los vostroyanos porque tenía que acabar los skitarii para cumplir los objetivos de enero. De hecho, aunque pretendía pintar todos los soldados, no ha podido ser, os presento hoy estos tres.



He seguido el mismo esquema que los anteriores, claro, la única diferencia aquí la encontramos en el añadido del lanzallamas. Me he atrevido con el efecto de luz, he intentado iluminar más las partes cercanas al fuego y añadir algo del reflejo, pero el resultado no me gusta nada. Me será muy útil saber qué pensáis o si tenéis algún consejo sobre esto en particular. Tambien me he dado cuenta de que será mejor que suba un poco algunas luces.

De cara al cuarto y último plazo, quedan por pintar tres soldados: el sargento y los dos de la peana del bolter pesado. Además, toca ponerse con las peanas, y si bien tampoco voy a comerme mucho la cabeza, al menos para el sargento y para el arma pesada sí que tengo pensado esforzarme. Por último, quedarán algunos retoques generales, desperfectos, y tal, y fotos. ¡Prometo una buena sesión de fotos con escenografía!
La peana para el arma pesada en proceso.

Eso es todo, no olvidéis pasaros más tarde por el blog ‘El peón y el rey’ para echar un vistazo al avance de mis compañeros.

lunes, 28 de enero de 2019

The winter is coming II - Escalada


Pues llegamos al segundo plazo de esta pequeña escalada invernal grupal que dirige el señor Serviorco desde ‘El peón y el rey’. Aquí podéisver el resumen del primer plazo.

Ha sido una semana extraña para mí, pero he logrado sacar tiempo para pintar y presentar unos avances. Logrando un total de 4 soldados, de los 10 totales. Y como prometí las fotos son un poco mejores, de hecho por eso he esperado hasta el mismo lunes para publicar la entrada, para tener más luz.



He decidido salirme del esquema habitual de los vostroyanos, pues estoy bastante cansado del rojo por culpa de los adeptus mechanicus. Así que decidí utilizar negro para las ropas y utilizar el rojo sólo para los detalles. Por lo demás: color cobre para las armaduras, plateado para las cotas de malla y los detalles, y mezcla de tintas para ese aspecto sucio. La verdad es que no me he molestado subiendo muchas luces, pero me gusta así. Cuando tenga todo el regimiento quizá les de algún último retoque. Sea como sea, a mi me gusta la estética resultante.



Son miniaturas muy bonitas y agradecidas de pintar, lo cierto es que no son pobres en detalles, pero me han resultado mil veces más fáciles que los skitarii, quienes me traen un poco de cabeza últimamente, aunque me encanta el resultado que estoy consiguiendo, ya os lo enseñaré.

No me he ocupado todavía de las peanas, pero no lo haré hasta tener todas las minis terminadas, pretendo hacer peanas nevadas y alguna cosilla ornamental, tendréis que esperar al último plazo para verlo. De cara al tercer plazo me planteo pintar todas o casi todas las minis que quedan. Veremos si lo logro. No dudéis en pasaros por ‘El peón y el rey’ para ver los avances de mis compañeros.





domingo, 20 de enero de 2019

The winter is coming - Escalada


Aunque a principios de mes ya os detallé mi escalada, el señor Serviorco, del blog El peón y el rey, propuso una pequeña escalada invernal enfocada a pintar un grupo cerrado, un kill team, una banda, o lo que fuese. La idea de participar con compañeros me atraía bastante y he terminado apuntándome, además así voy sumando para mi escalada anual.

En mi caso he elegido la escuadra de primeros nacidos vostroyanos, que pedí en el Made To order de diciembre. Es un regimiento que siempre me ha llamado la atención, de hecho aún recuerdo cuando salió en la White dwarf, y si bien 40K no me llamaba por entonces, la estética de cosacos rusos me gustó mucho. Nunca me había animado a comprarlos, pero con la perspectiva de su salida de catálogo me animé por la escuadra formada por 7 soldados, 1 argento, 1 soldado con lanzallamas y 1 peana de arma pesada, en este caso, un bolter pesado.

Las reglas de la escalada son sencillas, se proyectan 4 plazos:
  • DOMINGO 20 ENERO: Primer plazo.
  • DOMINGO 27 ENERO: Segundo plazo.
  • DOMINGO 3 FEBRERO: Tercer plazo.
  • DOMINGO 10 FEBRERO: Último plazo.

Yo, que recibí la escuadra el jueves, no he podido ponerme a pintar, así que en esta ocasión ya voy tarde y mal. Me he limitado a quitarle las líneas de molde (apenas visibles) y las rebabas (todas las del mundo), e imprimar en negro (más o menos bien, como veréis en las fotos de calidad caserísima. ¡Pero es que no he tenido tiempo de más!).

Prometo que el próximo domingo los avances serán más notables y las fotografías mejores. Si queréis ver cómo le va al resto de participantes de la escalada, os invito a visitar el blog El peón y el rey, mañana lunes publicará los avances.

Ya, ya sé, apenas veis nada... Ya lo siento. La vida...

Este caballerete es lo más interesante del reporte de hoy. Eché mano de la caja de
restos para hacer más impresionante el lanzallamas. Es sencillo
pero queda bien. Veremos qué tal el pintado.


domingo, 25 de noviembre de 2018

[Relato 40K] Munro I: Rescate en OM.27.7


Caballos, los vostroyanos habían traído caballos. La inquisidora Munro observó los animales entre el asombro y la desaprobación. Estaban genéticamente modificados, por supuesto, con órganos bioesculpidos e inyectores de hormonas integrados; aun así, dudaba que cumplieran su función, casi parecía una broma, pero Lev no bromeaba, no con Ciro en peligro.
Había pasado una semana desde que el interrogador enviara aquel mensaje encriptado. Sólo pudieron obtener la ubicación: OM.27.7, sector vostroyano. Aquello había inquietado más a Lev, conocía el lugar, el acceso al planeta estaba vetado por orden del Malleus. Munro buscó referencias, pero no obtuvo ninguna, los registros habían sido borrados o estaban protegidos. Tampoco consultó a otros colegas, la galaxia ardía, la Cicatrix teñía de pesadillas las noches del Imperio, nadie hubiera autorizado o le hubiera apoyado en una búsqueda como aquella.
 Ni los escáneres realizados sobre el planeta ni los informes de vigilancia que habían encontrado en la propia Vostroya indicaban ninguna actividad en OM.27.7, no desde hacía al menos dos siglos, pero si el Ordo Malleus había tachado aquel mundo en su mapa era por alguna razón. Una vez aproximados en órbita baja, el escáner por fin había detectado rastros de energía residuales procedentes de una fortaleza semihundida en el hielo en el sureste del planeta. Debían buscar allí.

–¡Esas puertas! Si os viera mi Magos…
–¡Khek! –maldijo Ivanov, que intentaba abrir el hangar desde hacía varios minutos. Habían aterrizado allí con una nave destartalada, esperando que quienquiera que les localizara pensara en contrabandistas.
Las puertas terminaron cediendo con un penoso chirrido, el viento se coló en el hangar aullando y escupiendo copos de nieve. Los vostroyanos se colocaron las máscaras de respiración tradicionales de su planeta, Munro aceptó otra, y se subió a uno de los caballos sin ayuda, si había sido capaz de conducir una moto a reacción de los custodes, aquello no podía ser tan difícil.
Lev encabezó la marcha y salieron al trote. La estática del vox resonó en los oídos de la inquisidora en cuanto quedaron cubiertos por la noche helada de OM.27.7. Hizo las comprobaciones. En total eran ocho, y excepto ella todos estaban emparentados con Lev, todos primeros nacidos, todos demasiado jóvenes. Habituada a su séquito de especialistas, aquellos reclutas sin experiencia le ponían nerviosa. Confiaba en el legendario estoicismo de su gente, ese del que Lev había hecho gala durante los últimos doce años. Sólo Ciro lograba ablandar al vostroyano.
Los caballos cumplieron su función y llegaron a las instalaciones en el tiempo convenido, la fortaleza estaba compuesta por una serie de edificios hundidos en lo que parecía ser un mar completamente congelado. Dejaron los animales en un anexo y entraron. Las precauciones de Lev no sirvieron de nada, no había guardias por ninguna parte. Conforme descendían, la inquisidora empezó a notar un conocido picor en la piel. La disformidad acechaba allí abajo.
En el séptimo sótano los vieron, eran una docena de marines de armadura azul esmaltada. Uno de ellos portaba un báculo profusamente adornado y todos se inclinaban en el borde de un cráter de varios metros de profundidad, al fondo del cual, diez hombres y mujeres manejaban un gran taladro.
–Marines –anunció emocionado uno de los primos de Lev.
–No –corrigió la inquisidora–. Rúbricas. Herejes. Mantened vuestras posiciones.
Hubo un chasquido, la máquina se detuvo y aquellos cultistas se disputaron el honor de bajar en primer lugar por el agujero. Al parecer había una estructura oculta.
El hechicero no quiso esperar. Dibujó un círculo en el aire con su báculo, y la mano libre añadió algunas runas brillantes. El edificio entero tembló cuando el suelo bajo los cultistas cedió con un estruendo, tragándoselos. Entre los escombros y el polvo surgió una pequeña pirámide, pulida y brillante, giró sobre sí misma y luego flotó hasta las manos del hechicero.
–Por el trono –musitó Lev.
Munro trazó un plan con la rapidez que le caracterizaba:
–Tú busca a Ciro. Los demás, necesitamos recuperar ese artefacto. El enemigo no puede llevárselo.
–Pero… son marines –dijo alguien.
–Rúbricas –corrigió de nuevo. Sabía que no podían ganar, pero contaba con distraerles lo suficiente para hacerse con el artefacto y huir–. Heréticos. Manteneos alejados, centrad el fuego en el hechicero. Yo bajaré.
Asintieron.
–A mi señal –confirmó ella.
Inmediatamente los vostroyanos tomaron distintas posiciones, parapetándose tras pilares y escombros. La inquisidora y Lev bajaron por las escaleras haciendo el mínimo ruido posible. Para entonces ya habían desenfundado sus pistolas y sus espadas de energía. El hechicero estaba tomándose un momento para contemplar el artefacto, el resto de rúbricas esperaban como obedientes estatuas.
Munro cerró los ojos. Rescató aquel maldito recuerdo de su infancia, la habitación cuya pintura se derretía por el intenso calor, el estallido de las llamas en cuanto su madre abrió la puerta. Sintió la pena, la ira.
El hechicero levantó la mirada del artefacto, percatándose de qué estaba pasando un instante antes de sentir el calor. Una ola de fuego se propagó desde una de las puertas, engullendo a los heréticos.
–¡Ahora! –Gritó Munro por el vox.
Los vostroyanos dispararon. Los rúbricas dudaron dónde atacar, Lev aprovechó el momento y abrió un agujero con su arma en el que se había llevado la peor parte del fuego. Por la brecha se desparramó un polvillo negro con un siseo. Luego la armadura vacía se derrumbó.
El hechicero respondió con un rayo multicolor, hundió una sección entera aplastando a dos de los soldados en el proceso. Los herejes intercambiaron fuego con el resto. No aguantarían mucho más, pero Munro sólo necesitaba una oportunidad.
Ivanov se arrastró hasta una nueva posición a pesar de sus heridas, recalibró el arcabuz transuránico, apuntó y disparó. La bala cruzó el aire y atravesó al marine que luchaba con Lev. El hereje cayó como una marioneta a la que hubieran cortado los hilos.
Lev encontró a Ciro maniatado a una máquina, pálido e inmóvil. Pensó en lo peor, pero no se dejó paralizar por el miedo. Cortó las ataduras y comprobó el pulso, era débil, pero estaba vivo.
A Ivanov le temblaba la mano, pero era orgulloso, había sido el mejor francotirador de su compañía y la muerte no iba a impedirle un último tiro. Respiró hondo, controló su pulso y disparó. Esta vez la bala se estrelló contra el artefacto que el hechicero aún llevaba en sus manos. Una luz cegadora hizo que todos los allí presentes se vieran obligados a apartar la mirada.
Munro aprovechó la oportunidad y se movió antes que ningún otro. El hechicero había caído, el artefacto se había partido y una de las mitades yacía sobre el suelo. La inquisidora se hizo con ella, y disparó su bolter mientras el hechicero se levantaba torpemente y buscaba su báculo.
Lev cogió al interrogador en brazos y salió corriendo. Un proyectil de bolter inferno impactó en la tubería sobre sus cabezas, explotando primero y produciendo luego una implosión que retorció el metal en espiral. El vapor ardiente se coló por la máscara del vostroyano, y le hizo gritar de dolor, saturando el vox; aun así, logró seguir adelante.
Munro cerró los ojos, ayudándose de un gesto de sus manos recogió el resto de fuerza psíquica que le quedaba y lo proyectó contra el herético. Sabía que apenas le haría nada, pero no pretendía dañarle, sino desestabilizarle. El hechicero no lo esperaba. El golpe apenas le empujó un metro, pero fue suficiente para hacerle caer al cráter.
Aquellos caballos resultaron nuevamente útiles en la huida, les alejaron de la fortaleza a gran velocidad y sin apenas dejar rastro. El séquito de Munro les recogió una hora después en las coordenadas convenidas.
Mientras ascendían hacia la órbita del planeta donde esperaba su nave, la inquisidora sacó aquella mitad del artefacto, pudo adivinar algunas runas inscritas en su superficie, pero era un problema para otro día.
Ciro estaba vivo. Lev no se había apartado de su cuerpo inconsciente, y mantenía sus manos entrelazadas con las suyas. No parecía que el interrogador hubiera sufrido ningún daño físico, pero eso inquietaba más a la inquisidora. Pese a su agotamiento, sintió la obligación de hacer algo más, se lo debía a ambos tras tantos años de fiel servicio. Colocó los dedos sobre las sienes de su discípulo, y acercó su propia cabeza.
Tanteó la oscuridad. Desgarró un fino velo de sombras. Una cacofonía de sonidos e imágenes acudieron en un destello que anegó todos sus sentidos. La impresión le hizo gritar. Apartó las manos y reculó unos pasos. ¿Qué había visto?
Lev no entendió, estaba a punto de preguntar cuando Ciro abrió los ojos. El interrogador se revolvió instintivamente hacia atrás, confuso, apartándose de las pesadillas en que se había sumido los últimos días. Tardó un momento en reconocer el lugar en el que se encontraba, su mirada era febril.
–¿Maestra? Lev. Por el emperador… Le he visto. He visto al cíclope. He visto a Magnus. Ya viene.