Por mi cumpleaños compré (bueno, me regalaron bajo indicación)
la caja de Blackstone Fortress. Además de las miniaturas, el juego en sí me
llamaba mucho la atención, y tenía la idea de introducir a mis amigos no-freaks
con la excusa de que era un juego de mesa. La jugada me ha salido mejor de lo
que esperaba, la primera sesión fue un éxito y me pidieron una segunda lo más
pronto posible, que también fue todo un éxito. Esperan una tercera en la que les
enfrentaré al primer bastión.
No comentaré las miniaturas porque a estas alturas son de
sobra conocidas, es una gozada pintarlas, hasta las más básicas tienen detallitos.
El grupo que mis amigos ha formado lo
componen el Rogue trader Janus Draik, el kroot Dahyak Grekh, la pirómana Pious
Vorne, y el navegante Espern Locarno. Me parece un buen equipo, y poco a poco, conforme el
juego ha ido avanzando, todos han aprendido cómo funcionan sus habilidades especiales, que hace que cada
uno tenga una manera diferente de jugar, con sus puntos fuertes y sus
debilidades.
A grandes rasgos, el juego se compone de dos fases: la fase Precipicio, donde los personajes
regresan a la estación espacial para curar sus heridas graves, y comprar y
vender objetos; y la fase Exploración,
donde se adentran en la fortaleza negra en busca de tesoros y de los objetivos
ocultos de cada personaje. En esta segunda fase, los jugadores se enfrentan a Combates, donde se dispone un tablero
según el mapa que especifica una carta aleatoria, o a Desafíos, donde se enfrentan a distintas pruebas que no necesitan de
un tablero, sino que son más roleras. Durante los Combates, se establece de
manera también aleatoria qué hostiles hay en mesa y dónde se encuentran los
marcadores de tesoro, éstos son los objetivos de los exploradores, ya que podrán
encontrar arqueotecnología que les permita comprar objetos, o Indicios que les
permitan encontrar los bastiones donde están las llaves que abren la Cripta
escondida, o Cripta de Ascuris, objetivo final del juego. Tras cada fase de Precipicio,
existe una mecánica para ir haciendo más y más difícil el juego, se comienza
únicamente con los spindle drones y los Ur-ghuls como hostiles, y poco a poco se
van uniendo más enemigos u ocurren otras cosas que dificultan el avance de los
exploradores.
En cuanto a las reglas de juego, el sistema es bastante
sencillo y en la segunda partida mis jugadores ya se habían familiarizado con
él. Funciona con dados de acción que tienen un poder y acciones que requieren
un coste. Creé un pequeño panel-chuleta que dejé a la vista de todos para que tuvieran
claro los costes de las acciones básicas, y no han tenido más ayuda que esa.
Me parece muy útil, sino indispensable, un quinto jugador,
que en este caso soy yo, para manejar todo el funcionamiento de los hostiles y comprobar
todas las tablas y realizar las tiradas (sobre todo si los jugadores son
novatos) ya que sería muy confuso para ellos si fuéramos rotando. También me
permite ciertas “trampas” para hacer el juego más interesante y mejorar la
narrativa.
En resumen, estoy muy satisfecho con el juego. No sólo mis
amigos se han interesado por este universo, del cual algunos jamás habían oído
hablar, sino que están enganchados a la historia y encantados con el juego. Me
parece una opción magnífica precisamente para eso, para compartir el hobby con
gente que ha tenido poco o ningún contacto previo. También creo que sería un
juego muy interesante para mezclar con más interacciones roleras, aunque por el
momento no me lo planteo con estos jugadores.




