domingo, 22 de mayo de 2016

Pinceles II : Tyrant Zaadesh


Confieso que nunca había tocado la gama de Warmachine/Hordes hasta esta figura. Antes de ir a la tienda me hojeé muy bien la gama de productos de Privateer y Skorne se ganó sangrientamente mi corazoncito por su mezcla estética entre elfos y vampiros. No tenía decidido qué comprar, pero sabía que quería una única figura y Zaadesh se prestó voluntario.
Esta vez preferí salir del esquema de color habitual de Skorne. La armadura fue complicada porque no estoy nada acostumbrado al dorado y es un color muy desagradecido, como podéis ver quedó el trazo muy grueso y desmerece un tanto la miniatura. Finalmente, la pose de la mini invitaba a una peana un poco distinta e improvisé esa roca con corcho. No estoy descontento con el resultado.

La figura se transformó en el regalo de despedida de un buen amigo (voló por trabajo) que siempre había tenido curiosidad por lo que pintaba. Creo que le gustó, ya he regalado miniaturas en otras ocasiones especiales y me parece un detalle muy personal, no tanto por el valor monetario sino por las horas que se le echa.


Creo que nadie puede negar que los escultores de Privateer son una maravilla, pero al juego le pesa su precio. En su momento me planteé empezar a jugar (en esta ciudad hay una comunidad amplia y en mi tienda habitual hacen partidas todas las semanas) pero finalmente, entre que el precio no me convencía y mi falta de tiempo real, preferí dedicarme a otras cosas. Eso sí, estoy seguro de que tarde o temprano caerá alguna que otra figura. Me encantan Zaal, el defensor (¿?) ancestral, también de Skorne; el Equipo de asalto de magos pistoleros Black 13th (estas traducciones son agotadoras) de Cygnar; y esa maravilla que es El heraldo de Menoth, de la facción Protectorado de Menoth. Caerán, tarde o temprano caerán.

Dando una vuelta

viernes, 13 de mayo de 2016

Los Wargames y yo

Mi primer ejército fue de Altos Elfos,
con ellos aprendí el sufrimiento de
pintar ropa blanca
Mi historia con los wargames nunca fue muy intensa. En mi grupo de amigos de la adolescencia preferíamos gastar nuestro tiempo en rol, Warhammer fue algo accesorio y no creo haber jugado mas de veinte o treinta batallas con el reglamento de sexta, tanto en los típicos trasteros incómodos donde apenas podíamos movernos cuan las mesas, las figuras y los trastos, como en las (mas bien la, en singular) tienda. Aunque esta parte nunca fue muy destacada si que siempre fui un fiel seguidor del trasfondo y las novedades, tengo una nutrida colección de White dwarf que lo demuestra. También me gustaba pintar y esta parte si la mantuve en el tiempo con mayor o menor frecuencia, al menos hasta el parón de hace un lustro. Me mudé al extranjero y los tres primeros años fueron de adaptación, estudio y trabajo, hubo muchos cambios en mi vida.

Volví al hobby un día por necesidad, ya os lo conté en el post sobre el orco paracaidista, necesitaba hacer algo con las manos para espejar la mente. En estos dos últimos años he pintado a ratos y me he metido mucho en el mundo de los blogs, aunque vosotros no lo supierais yo estaba ahí leyéndoos con gran placer, así he visto El fin de los tiempos, he conocido Warmachine (en Francia tiene (me parece) mas aceptación que en España) he asistido al nacimiento de la Age of Sigmar, the power of the spanglish, a las distintas alternativas surgidas del descontento popular (confieso que Warhammer Reforged es mi preferida, son muchos, muchos años leyendo La Biblioteca del GranNigromante, si algún día vuelvo a jugar grandes partidas será con esas reglas) y por fin Frostgrave.


En inicio Frostgrave fue uno más, pero luego su sencillez en tanto que juego de escaramuzas, la historia pegadiza y demás hicieron que algo hiciera clic en mi interior. Cuando me enteré de su publicación por HT publishers en español estuve tan atento que llegué cuando nadie había participado aun en la campana, al 0 por ciento, pero en ese momento no me atreví a pujar, fue unas horas después, cuando solo llevaba unos cientos de euros recaudados y todo ese día asistí con mucha ilusión a su crecida hasta alcanzar el primer objetivo.

A estas alturas ya me he ventilado el PDF y espero con ganas el ejemplar físico, además de todos los regalitos. Me parece el juego perfecto para iniciar a los amigos curiosos y ya tengo un par dispuestos a descubrir la ciudad helada dirigidos en una campaña por mí. Pero eso será más adelante, cuando tenga la copia física, por ahora me dedico a preparar escenografía y pintar. Os enseñaré estos proyectos poco a poco en el futuro y, supongo, que este blog estará esencialmente ligado a este juego, al fin y al cabo, si yo he vuelto por estos mundillos es esencialmente por él.

No me queda mucho mas que decir, gracias a HT publishers por el mimo con el que han tratado este juego, un wargame que no sabe simplemente a ‘oldhammer’ o viejos tiempos, sino que respira por los cuatro costados la magia (nunca mejor dicho) de ser un juego con un concepto muy puro, enfocado a la diversión.


Si queréis haceros con un mapa para viajar a la olvidada y maldita ciudad de Felstad aun podéis contribuir a la campaña de HT publisher hasta el 6 de Junio. Tenéis el link aquí mismo o en la columna de la derecha. Pensad que «algún día, los jóvenes aprendices alzarán sus ojos sobre ti y preguntarán ¿tú estuviste allí? y dirás, "sí... yo soy veterano de la campaña de Frostgrave”»

Hechiceros como protagonistas, muerte de miniaturas asegurada y toda una ciudad helada para explorar ¿A qué esperáis? Preparad el macuto, en Frostgrave encontrareis la gloria o un final espectacular.

domingo, 1 de mayo de 2016

Pinceles I : Orco paracaidista

Tras mucho tiempo alejado del hobby de manera activa lo he retomado hace año y medio por pura necesidad. Demasiado trabajo mental me invitaba a una ocupación tranquila que me permitiera hacer algo con las manos y relajarme. El problema es que me he mudado a unos mil quinientos km de la casa de mis padres, donde descansan las cajas/ataúdes de mis miniaturas sin pintar. Así que, impulsado por esas renovadas energías me dirigí a una tienda de mi ciudad y adquirí una caja de pintura básica de The Army Painter que incluía este orco paracaidista de Kromlech. Era perfecto para retomar el hábito y además la miniatura me encantaba. Para agrandar la imagen ya sabéis, click sobre ella.

Podéis ver el resultado, soy un pintor amateur con una cámara fotográfica amateur, pero para llevar tres años sin tocar un pincel y ocho sin hacerlo de manera habitual, me he quedado más que satisfecho.

Decidí seguir el esquema “sugerido” en la imagen oficial, el amarillo destaca bien con el verde orco, pero con las correas preferí grises, caprichos de uno, oigan. Imprimación negra siempre, luego para la ropa una base naranja (Pure Red 50% Demonic Yellow 50%) y lego capa más capa añadiendo progresivamente Demomic Yellow sin cargar demasiado el pincel, la última mezclada con una pizca de Matt White. Para las correas una mezcla de gris, la cara con Greenskin no demasiado cargado, iluminado luego mezclando con algo de blanco; las cremalleras sencillamente en Plate Mail Metal; botas y casco mezclando Leather Brown 75% y Pure Red 25%. Finalmente lavados de Strong Tone por aquí y por allá, ojitos tiernos de Pure Red, gafas jugando con el Ultramarine blue y Matt White, un poco de decoración en la peana et voilà: el orco patrón de los freaks perdidos.

Aunque pueda parecer sentimental esta miniatura tiene un lugar especial en mi estantería. Nunca me habían llamado la atención los pieles-verde, pero la estética pseudonazi que Kromlech ha puesto en esta gama mola un montón, además de su sana ironía histórica… Total, que es muy posible que me pille alguna miniatura más por el simple placer de pintarlas. Me han encandilado el Cirujano, el Comandante de tanque, el Capataz del IronReich con “sabueso Gnaw” (un garrapato, vaya) y sobre todo el Comisario. De momento mis proyectos van por otros derroteros… ¡Pero algún día!