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Mi primer ejército fue de Altos Elfos, con ellos aprendí el sufrimiento de pintar ropa blanca |
Mi historia con los wargames nunca fue muy intensa. En mi
grupo de amigos de la adolescencia preferíamos gastar nuestro tiempo en rol, Warhammer fue algo accesorio y no creo haber
jugado mas de veinte o treinta batallas con el reglamento de sexta, tanto en
los típicos trasteros incómodos donde apenas podíamos movernos cuan las mesas,
las figuras y los trastos, como en las (mas bien la, en singular) tienda.
Aunque esta parte nunca fue muy destacada si que siempre fui un fiel seguidor
del trasfondo y las novedades, tengo una nutrida colección de White dwarf que lo demuestra. También
me gustaba pintar y esta parte si la mantuve en el tiempo con mayor o menor frecuencia,
al menos hasta el parón de hace un lustro. Me mudé al extranjero y los tres
primeros años fueron de adaptación, estudio y trabajo, hubo muchos cambios en
mi vida.
Volví al hobby un día por
necesidad, ya os lo conté en el post sobre el orco paracaidista, necesitaba
hacer algo con las manos para espejar la mente. En estos dos últimos años he
pintado a ratos y me he metido mucho en el mundo de los blogs, aunque vosotros
no lo supierai s yo estaba ahí leyéndoos
con gran placer, así he visto El fin de
los tiempos, he conocido Warmachine
(en Francia tiene (me parece) mas aceptación que en España) he asistido al
nacimiento de la Age of Sigmar, the power of the spanglish, a las distintas alternativas surgidas
del descontento popular (confieso que Warhammer
Reforged es mi preferida, son muchos, muchos años leyendo La Biblioteca del GranNigromante, si algún día vuelvo a jugar grandes partidas será con esas
reglas) y por fin Frostgrave.
En inicio Frostgrave fue
uno más, pero luego su sencillez en tanto que juego de escaramuzas, la historia
pegadiza y demás hicieron que algo hiciera clic en mi interior. Cuando me enteré
de su publicación por HT publishers
en español estuve tan atento que llegué cuando nadie había participado aun en
la campana, al 0 por ciento, pero en ese momento no me atreví a pujar, fue unas
horas después, cuando solo llevaba unos cientos de euros recaudados y todo ese día
asistí con mucha ilusión a su crecida hasta alcanzar el primer objetivo.
A estas alturas ya me he
ventilado el PDF y espero con ganas el ejemplar físico, además de todos los
regalitos. Me parece el juego perfecto para iniciar a los amigos curiosos y ya
tengo un par dispuestos a descubrir la ciudad helada dirigidos en una campaña
por mí. Pero eso será más adelante, cuando tenga la copia física, por ahora me
dedico a preparar escenografía y pintar. Os enseñaré estos proyectos poco a
poco en el futuro y, supongo, que este blog estará esencialmente ligado a este
juego, al fin y al cabo, si yo he vuelto por estos mundillos es esencialmente
por él.
No me queda mucho mas que
decir, gracias a HT publishers por el
mimo con el que han tratado este juego, un wargame
que no sabe simplemente a ‘oldhammer’
o viejos tiempos, sino que respira por los cuatro costados la magia (nunca mejor
dicho) de ser un juego con un concepto muy puro, enfocado a la diversión.
Si queréis haceros con un
mapa para viajar a la olvidada y maldita ciudad de Felstad aun podéis
contribuir a la campaña de HT
publisher hasta el 6 de Junio. Tenéis el link aquí mismo o en la
columna de la derecha. Pensad que «algún día, los jóvenes aprendices alzarán sus
ojos sobre ti y preguntarán ¿tú estuviste allí? y dirás, "sí... yo soy
veterano de la campaña de Frostgrave”»
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Hechiceros como protagonistas, muerte de miniaturas asegurada y toda una ciudad helada para explorar ¿A qué esperáis? Preparad el macuto, en Frostgrave encontrareis la gloria o un final espectacular. |
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